Le cambió la vida
Jacqueline Dutrá es la segunda finalista y compartió junto a Mariano Peluffo y el panel de periodistas los momentos más importantes de su paso por la casa mas famosa. Los cambios que vivió desde adentro y lo que ve estando en “el afuera”.

El Debate de hoy tuvo como protagonista, en primer lugar, a Jacqueline Durtá. La ganadora del segundo puesto del programa permaneció 81 días en el juego sin siquiera imaginar que lograría llegar tan lejos.
Se presentó en el estudio vestida como ella lo hace habitualmente con un Jean, zapatillas y sin una gota de maquillaje. La Jacqueline verdadera, la que sorprendió al demostrarse completamente diferente a lo que el público esperaba de ella. Madre, ama de casa, sensualidad, una mujer con todas las letras.
¿Se puede reunir todo eso al mismo tiempo? Le preguntó Augusto Tartúfoli desde el panel. Sí, respondió muy segura mostrando el cambio más visible que le permitió hacer su paso por la casa. Y continuó diciendo todo eso se puede tener y me alegra mucho que todo el país pueda ver que no soy lo que pensaban. La modelo está muy agradecida porque pudo demostrar que el hecho de trabajar en el mundo del espectáculo no implica que no pueda reunir, al mismo tiempo, una buena madre y una buena ama de casa. Ese es el valor más importante que ella ganó ante la gente.
Destacó que le ayudaron mucho las charlas que tuvo principalmente con Fernanda quien le mostró que hay que verle el lado positivo al as cosas y no hacerse problema por todo. Comentó que ella es muy cerrada y que le cuesta enfrentar las cosas. Jacqueline hizo muchos esfuerzos para permanecer en la casa, cuando parecía que no podía continuar más ella siguió en el juego. ¿Qué es lo que la hacía continuar?
El deseo de cambiar la imagen que sus hijos tienen sobre ella fue muy fuerte. Ella comentó que su hija Aline no le gustaba ver que su madre tomara trabajos de menor nivel que otras mujeres de su profesión. El último trabajo de ella fue durante el verano participando en una obra de teatro producida por Moria Casán y notó que eso le había gustado a su hija. Así fue que cuando vio tanto entusiasmo en sus hijos por su participación en Gran Hermano, no le importó más nada y continuó sin reparos.
Ahora está más suelta y no le tiene miedo a las cámaras, también aprendió los códigos del medio y reconoció que actuó mal cuando, en su pasado, se negó a hablar con la prensa por encerrarse en ella misma. Hoy sabe que siempre tiene que dar la cara porque eso le va a jugar a favor siempre.
El balance que realizó Jacqueline es más que positivo porque sabe que cambió su imagen ante un país que la juzgó muy duro sin conocerla. Logró que sus hijos se sientan felices con sus cambios y vean que ella avanza. Aprendió que su tendencia a encerrarse no le ayuda y que debe ir cambiando de a poco. Gran Hermano es un juego que permite que sus participantes crezcan en sus vidas personales dejando una marca en aquellos que pasaron por ella.